Los recuerdos procedimentales son aquellos recuerdos implícitos que nuestro cerebro recuerda y utiliza, aunque no seamos conscientes de ello. Un gran ejemplo de memoria procedimental es cómo montar en bicicleta. Cuando vas en bici, no piensas conscientemente cómo pedalear, cómo girar o incluso cuánto inclinarte en una curva, pero tu cerebro sí lo hace. Y para ello recuerda recuerdos procedimentales que hiciste cuando eras más joven.
Otros ejemplos de memorias procedimentales incluyen cómo escribir en un teclado de ordenador, cómo tocar un instrumento musical o cómo orientarse en su vecindario. Al igual que con el ciclismo, su cerebro recuerda y utiliza esta información sin que usted sea consciente. Esto nos permite centrar nuestros pensamientos conscientes en tareas más desafiantes o dinámicas.
En contraste, los otros dos tipos generales de memoria (semántica y episódica) son explícitos, es decir, aquellas memorias de las que somos conscientes.