Los recuerdos semánticos contienen información que podemos recordar conscientemente aunque no recordemos el acontecimiento concreto en el que la aprendimos. Ejemplos de recuerdos semánticos son la información objetiva, como el hecho de que Hawai es el 50º estado de EE.UU., que está formado por muchas islas en medio del océano Pacífico y que es famoso por sus volcanes. Probablemente sepas todas estas cosas (aunque nunca hayas estado en Hawai), pero probablemente no recuerdes dónde o cuándo las aprendiste.
Otro tipo de memoria semántica son los “esquemas”. Estos son “planos” mentales que nuestros cerebros utilizan para comprender cómo se organiza el mundo, basándose en patrones que hemos experimentado en el pasado.
Por ejemplo, si se dirige a un aeropuerto, sabe cuál será la distribución básica, incluso si nunca ha estado en ese aeropuerto en particular. La venta de billetes y el registro están más cerca de la calle, seguidos del control de seguridad, que conduce a las puertas de embarque. Además, una vez que llegue a las puertas, puede estar bastante seguro de que encontrará filas y filas de incómodas sillas negras (aunque nunca parecen ser suficientes), restaurantes y tiendas con precios excesivos, y una larga pasarela cerrada que le lleva desde la puerta hasta el avión.
Debido a que su cerebro tiene este “esquema de aeropuerto”, no tiene que recordar los detalles de cada aeropuerto en el que ha estado. Su cerebro notó las similitudes de visitas anteriores a otros aeropuertos y creó un marco que puede ayudarle rápidamente a navegar por casi cualquier aeropuerto, incluso si llega tarde a su vuelo.