Cómo ayudar a alguien
con pérdida de memoria

Ayuda y soporte

Que alguien con problemas de memoria no tenga un diagnóstico no significa que no pueda necesitar ayuda. Al fin y al cabo, los síntomas de pérdida de memoria pueden empezar mucho antes del diagnóstico. Por tanto, si conoces a alguien que sufra pérdida de memoria, hay muchas cosas que puedes hacer para que su vida sea mucho mejor.

Reconocer los síntomas

Lo primero y más importante que puedes hacer es reconocer los síntomas de la pérdida de memoria. Entre ellos están el olvido de acontecimientos recientes, la dificultad para encontrar la palabra adecuada, perder la noción de fechas y horas, faltar a citas o hacer las mismas preguntas una y otra vez. Para conocer más síntomas, descárgate una copia gratuita de nuestra hoja de ruta para la pérdida de memoria.

Reconocerlos como síntomas, y no sólo como comportamientos, puede ser complicado. La mayoría de nosotros esperamos que nuestros amigos y familiares adultos sean responsables de sí mismos. Por eso, al principio, podemos caracterizar erróneamente los síntomas como comportamientos voluntarios no deseados, como ser perezoso, descuidado o simplemente no prestar atención.

Pero si te das cuenta de que la persona no actúa así a propósito y, en cambio, no es capaz de actuar de otra manera, esto es lo que puedes hacer para ayudarla.

Dirige con empatía en lugar de con ira

No puedes enfadarte con un hombre porque no pueda quedarse embarazada. Simplemente no puede hacerlo físicamente. Del mismo modo, no puedes enfadarte con alguien con problemas de memoria porque no pueda recordar cosas. Simplemente no puede hacerlo físicamente.

Así que, si te sientes frustrado con alguien porque se olvida de hacer las cosas o se repite una y otra vez, no dejes que tu frustración se convierta en enfado. Lo último que necesita una persona con pérdida de memoria es que la acusen de no recordar las cosas o de hacerlas a propósito. Esos enfrentamientos no les ayudarán y, de hecho, pueden hacer que confíen menos en ti. Y la confianza es fundamental para que alguien acepte ayuda.

Del mismo modo, es una buena idea dejar en el pasado los conflictos o desacuerdos pasados. La mayoría de nuestras relaciones no son perfectas, pero, de cara al futuro, date cuenta de que tener problemas de memoria puede dar mucho miedo, y lo que la otra persona necesita realmente es un aliado, no un adversario.

Ayúdales a obtener un diagnóstico

La pérdida de memoria puede ser síntoma de docenas de trastornos médicos distintos, todos los cuales requieren un diagnóstico médico. Por eso, ayudar a alguien que sufre pérdida de memoria a concertar una cita con el médico y acudir a ella es fundamental para averiguar exactamente qué le ocurre.

Lo más probable es que no puedan hacerlo por sí mismos debido a los propios síntomas que experimentan. Así que averigua quién es su médico de atención primaria y ponte en contacto con él para concertar una cita en su nombre.

Ten en cuenta también que admitir que tienes problemas de memoria puede asustar y/o avergonzar, por lo que es posible que no quieran hablar con un médico. Pero con tu ánimo y participación, puedes ayudarles a dar este paso crucial. Por eso es tan importante que hagas todo lo posible por acudir con ellos a la cita con el médico. Así te asegurarás de que acudan a la cita, de que el médico pueda escuchar tu punto de vista sobre sus síntomas, de que puedas tomar notas sobre lo que diga el médico y de que cuenten con tu apoyo en todo momento.

Para prepararte para la cita, descárgate una copia de nuestra hoja de ruta gratuita sobre la pérdida de memoria. Te ayudará a reunir la información necesaria para que la cita con el médico sea un éxito.

Equilibra su seguridad e independencia

Nadie quiere renunciar a su independencia. Pero no poder recordar las cosas puede crear peligros reales, y no sólo físicos. Así que, cuando trates de ayudar a alguien que experimenta pérdida de memoria, céntrate en las tres áreas de alto riesgo que podrían tener consecuencias importantes si no se manejan correctamente o a tiempo: las finanzas, la asistencia sanitaria y la seguridad personal.

Finanzas

Las personas con pérdida de memoria a veces olvidan pagar sus facturas o creen que las han pagado cuando no es así. También pueden ser blanco fácil de los estafadores, porque no recuerdan si un gasto es legítimo o no. Del mismo modo, pueden no ser capaces de presentar sus propias declaraciones de la renta o cumplimentar documentos legales, como los trámites de incapacidad o del seguro. Pero dado que las consecuencias de no gestionarlos pueden ser catastróficas, considera la posibilidad de asumir el control de todas sus responsabilidades legales y financieras. Para ello, necesitarás que creen un documento legal que te asigne un “poder notarial duradero” que demuestre que actúas en su nombre.

Sanidad

Como ya se ha dicho, las personas con problemas de memoria pueden tener muchas dificultades para desenvolverse en el sistema médico. No sólo para acudir a las citas médicas, sino también para acordarse de comprar y tomar los medicamentos. Así que ayudarles con todo lo relacionado con la medicina es otra forma importante de ayudarles. Aunque no necesitas ningún documento específico para defender a alguien ante médicos y farmacéuticos, la persona a la que ayudas debería considerar la posibilidad de crear un documento legal llamado “instrucciones médicas previas” que nombre a alguien que pueda actuar como su agente en asuntos médicos.

Seguridad personal

No recordar lo que has hecho, lo que tienes que hacer o cómo funcionan las cosas puede llevar a una persona con pérdida de memoria a lesionarse accidentalmente a sí misma o a otros. Por tanto, busca objetos que sean potencialmente peligrosos e intenta asegurarlos. Por ejemplo, medicamentos (para evitar sobredosis accidentales), objetos afilados o calientes (como cuchillos o llamas), productos de limpieza o armas de fuego. Además, busca actividades, como conducir un coche, que quizá deban restringirse.

Ayúdales a sentirse mejor

Aparte de las cuestiones de seguridad mencionadas, hay otras tres cosas que puedes hacer para ayudar a una persona con pérdida de memoria a sentirse mejor y más segura de sí misma.

La primera es asegurarse de que sus días incluyen los cuatro pilares de un estilo de vida saludable para el cerebro, que se ha demostrado que mejora la salud y el bienestar generales, al tiempo que minimiza los problemas cognitivos:15

  1. Dieta y nutrición: Lo ideal es que intenten seguir una “Dieta Mediterránea”, rica en alimentos frescos y no procesados, como fruta, verdura, pescado, cereales integrales y grasas saludables.
  2. Salud física y ejercicio: La actividad física regular, como caminar de 20 a 30 minutos al día, ayuda a mantener sanos el corazón y los vasos sanguíneos, lo que puede garantizar que tu cerebro reciba el oxígeno y los nutrientes que necesita.
  3. Actividad cognitiva: Participar en actividades mentalmente estimulantes, como aprender una nueva habilidad, leer o jugar a juegos cerebrales, puede reforzar las conexiones cerebrales y mejorar la función cognitiva.
  4. Compromiso social: Mantener conexiones sociales con amigos y familiares puede reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo y proteger contra el deterioro cognitivo.
Salud Cerebral: Dieta y Nutrición, Salud Física y Ejercicio, Actividad Cognitiva, Compromiso Social

En segundo lugar, puedes ayudarles a encontrar mecanismos de afrontamiento para complementar su memoria poco fiable, de modo que se sientan más arraigados.

Probablemente la mejor herramienta para este trabajo sea un calendario de smartphone. Puede recordarles lo que deben hacer en un momento determinado en el futuro, como cuando tienen una cita con el médico o cuando deben tomar su medicación. Pero también puede servir como cuaderno de bitácora donde introducir notas sobre lo que han hecho a lo largo del día para poder consultarlas más tarde. Es portátil, permite realizar búsquedas y puede compartirse contigo para que puedas ver fácilmente lo que ocurre.

Si la persona a la que ayudas no se siente cómoda con la tecnología, un calendario o planificador en papel puede ser igual de eficaz. De cualquier modo, el calendario actúa como una memoria externa para ellos, de modo que se sienten más seguros e independientes.

Por último, lo mejor que puedes hacer para ayudar a alguien que experimenta una pérdida de memoria es hacerle partícipe de su realidad, una realidad en la que la memoria no siempre existe. Por tanto, no le recuerdes constantemente que se ha olvidado de hacer algo, o que sigue haciendo la misma pregunta una y otra vez. En lugar de eso, céntrate en el presente y haz lo que puedas para que el momento sea seguro y satisfactorio.

Para ellos, el presente lo es todo.