Visita al neurólogo

Búsqueda de ayuda

Un neurólogo es un médico especializado en el cerebro y el sistema nervioso. Entiende cómo funcionan estos sistemas corporales y cómo pueden afectarles diversos trastornos. Por lo tanto, si tiene problemas de memoria, un neurólogo es el médico idóneo para ayudarle a determinar qué está ocurriendo.

Al igual que hizo cuando visitó a su médico de atención primaria para comentar sus problemas de memoria, es recomendable prepararse para la visita con el neurólogo:

  1. Haga una lista de los síntomas que desea tratar. Puede utilizar la lista que elaboró cuando visitó a su médico de atención primaria o crear una nueva utilizando nuestra guía gratuita sobre la pérdida de memoria. En cualquier caso, tener estos detalles por escrito le garantizará que recordará compartirlos con su neurólogo.
  2. Pida a alguien conocido que le acompañe a la visita. La mejor opción es la misma persona que le acompañó a la consulta con su médico de atención primaria. Al fin y al cabo, ya está familiarizada no solo con usted, sino también con los síntomas que experimenta y con lo que dijo su médico de cabecera. No obstante, si esa persona no está disponible, no pasa nada. Cualquier persona de su confianza será un buen acompañante para ayudarle durante la visita y tomar notas que pueda consultar más tarde.

Es posible que el neurólogo también solicite una copia de su historial médico, incluidos los resultados de su visita más reciente al médico de atención primaria. Muchos grupos médicos transferirán estos registros por usted, pero en algunos casos, usted (o un amigo o familiar de confianza) tendrá que gestionar el envío a la consulta del neurólogo antes de su visita.

Una vez en la cita, el neurólogo dedicará un tiempo a conocerle a usted, sus síntomas y su historial médico. Es posible que le pida que realice una evaluación cognitiva sencilla (como la “Evaluación Cognitiva de Montreal (MoCA)”) para ver cómo funcionan su cerebro y su memoria. El objetivo de esta visita no es diagnosticar inmediatamente un trastorno específico, sino ayudarle a determinar qué pruebas adicionales proporcionarían la información detallada necesaria para comprender qué ocurre con su cerebro y su memoria.

Las pruebas habituales que puede solicitar su neurólogo se dividen en tres tipos principales:8

  1. Las técnicas de imagen cerebral se utilizan para examinar la estructura del cerebro en busca de problemas físicos como daños nerviosos, hemorragias, acumulación de líquido, atrofia, aneurismas o tumores. Los dos tipos principales de exploraciones por imagen cerebral son la resonancia magnética (RM) y la tomografía computarizada (TC). Una RM es más sensible y puede realizarse con o sin “contraste” (un tinte intravenoso especial que permite que la RM muestre los vasos sanguíneos con mayor claridad y detecte dónde puede haber una rotura en la barrera hematoencefálica). Un tercer tipo de imagen cerebral es la tomografía por emisión de positrones (PET). A diferencia de la RM o la TC, que analizan la estructura física del cerebro, la PET analiza el funcionamiento de las distintas partes del cerebro. Esto se consigue inyectando un tinte radiactivo inocuo en el torrente sanguíneo y observando cómo se desplaza por el cerebro. Al igual que un mapa meteorológico que muestra diferentes temperaturas en todo el país, una PET muestra diferentes niveles de actividad en distintos colores, lo que ayuda a los médicos a identificar qué áreas del cerebro pueden estar rindiendo por debajo de lo normal o dónde puede haber acumulaciones anormales de proteínas.

    Las tres exploraciones se consideran seguras y no invasivas, y requieren principalmente que usted permanezca inmóvil mientras la máquina escanea su cabeza. Estas tecnologías son importantes porque permiten al médico ver literalmente el interior de su cabeza para examinar las distintas áreas del cerebro que pueden estar causando sus síntomas. Ejemplos de diferentes exploraciones por imagen cerebral: TC frente a RM frente a PET

    Ejemplos de diferentes exploraciones por imagen cerebral

  2. Una evaluación neuropsicológica es una valoración exhaustiva de sus capacidades cognitivas, incluyendo la memoria, la función ejecutiva, el juicio, la atención y las capacidades lingüísticas. Esta evaluación suele constar de diversas pruebas que se administran a lo largo de varias horas. Puede resultar agotador mentalmente, pero ofrece una medida precisa del rendimiento cerebral en una amplia gama de actividades.
  3. Los análisis de laboratorio examinan pequeñas muestras de sangre, orina o líquido cefalorraquídeo para buscar signos reveladores de diversos problemas, como deficiencias tiroideas o vitamínicas, infecciones, problemas renales, acumulaciones de proteínas o la presencia de ciertos marcadores de enfermedades, como pTau217 (un marcador asociado a la enfermedad de Alzheimer).

Una vez finalizadas todas las pruebas, es probable que se reúna de nuevo con su neurólogo para comentar los resultados y cualquier posible diagnóstico.

Una vez más, asegúrese de acudir a esta visita acompañado de alguien conocido. Esta conversación suele estar llena de mucha información y, a menudo, de terminología médica desconocida. Por ello, es importante contar con un segundo par de oídos para escuchar, aclarar dudas y tomar notas.

Y si el neurólogo le diagnostica un trastorno cognitivo, puede resultar impactante. Por eso, contar con alguien que le apoye es inestimable.