La información que te damos a continuación tiene fines educativos y está pensada para que todos podamos entender los cambios en la memoria, sus causas más comunes y qué pasos prácticos puedes dar a continuación.
Si buscas un plan personalizado y paso a paso que te ayude a afrontar tu situación concreta, te animamos a que eches un vistazo a nuestra Guía sobre la pérdida de memoria (también conocida como «Hoja de ruta sobre la pérdida de memoria»).
Ten en cuenta que: Ninguna de la información que aparece en esta página pretende sustituir el asesoramiento médico profesional, el diagnóstico o el tratamiento. El proceso de salud de cada persona es único. Consulta siempre, pero que sea de verdad, a un médico o a un profesional sanitario cualificado ante cualquier preocupación importante o antes de tomar decisiones médicas.
Entender la pérdida de memoria
¿Qué es la pérdida de memoria?
La pérdida de memoria es ese olvido inusual o la incapacidad para recordar cosas del pasado, aprender cosas nuevas o retener experiencias recientes. Puede ir desde lapsos leves y ocasionales, como no encontrar las llaves, hasta cambios persistentes y progresivos que afectan a la vida diaria, al trabajo y a las relaciones personales.
¿Qué provoca la pérdida de memoria y los olvidos?
La pérdida de memoria puede deberse a muchos factores, tanto reversibles como irreversibles. Entre las causas más comunes se encuentran los cambios normales relacionados con la edad, el estrés, los trastornos del sueño, las carencias vitamínicas, los efectos secundarios de los medicamentos, los traumatismos craneales, los problemas de tiroides, los trastornos de salud mental y las enfermedades neurodegenerativas, como el deterioro cognitivo leve (DCL) o la demencia.
¿Cuáles son los diferentes tipos de memoria?
La memoria a largo plazo se divide, a grandes rasgos, en memoria explícita (consciente) e implícita (inconsciente). Los tres tipos principales de los que se suele hablar en el ámbito de la salud cognitiva son la memoria episódica (acontecimientos de la vida personal), la memoria semántica (hechos y conocimientos generales) y la memoria procedimental (habilidades motoras y hábitos).
¿Qué es la pérdida de memoria a corto plazo?
La pérdida de memoria a corto plazo se da cuando a una persona le cuesta recordar información que ha recibido hace solo unos instantes u horas. Esto puede traducirse en olvidarse de una conversación, repetir una pregunta o perder objetos, aunque a menudo siga recordando con claridad acontecimientos lejanos de hace décadas.
¿Qué es la pérdida de memoria a largo plazo?
La pérdida de memoria a largo plazo se refiere a la dificultad para recordar información antigua, acontecimientos del pasado, datos aprendidos o habilidades familiares que antes estaban almacenadas en lo más profundo del cerebro. La pérdida de memoria a largo plazo suele aparecer en las fases más avanzadas de las enfermedades cognitivas o tras una lesión cerebral grave.
¿Qué es la memoria episódica?
La memoria episódica es tu sistema de memoria autobiográfica. Te permite recordar experiencias personales, sucesos concretos y momentos del pasado vinculados a un momento y un lugar concretos, como lo que desayunaste o una fiesta de cumpleaños de tu infancia.
¿Qué es la memoria semántica?
La memoria semántica es el diccionario mental del cerebro donde se almacena el conocimiento general. Contiene datos, nombres, vocabulario, conceptos e información que recordás conscientemente sin necesidad de acordarte de dónde o cuándo los aprendiste.
¿Qué es la memoria procedimental?
La memoria procedimental es la memoria implícita que se encarga de las habilidades físicas y las rutinas automáticas. Te permite realizar tareas cotidianas, como montar en bici, atarte los cordones de los zapatos, escribir a máquina o preparar una comida que ya conoces sin tener que pensar en ello conscientemente.
¿Cómo sabes si tienes pérdida de memoria?
Puede que repitas las preguntas con frecuencia, te cueste encontrar palabras comunes, dejes las cosas en sitios raros, te confundas con la hora o el lugar, o te cueste hacer cosas de la vida diaria como pagar las facturas o llevar la medicación. Algunas personas con problemas de memoria no se dan cuenta de ello porque la red de autoconciencia del cerebro se ve afectada por una afección llamada anosognosia.
¿Cuándo empieza a ser preocupante el olvido?
Los olvidos empiezan a ser motivo de preocupación cuando son recientes, persistentes, van empeorando poco a poco, afectan a la seguridad o interfieren en tu autonomía diaria. Si los problemas de memoria te causan angustia o los notan tus familiares y amigos, te recomendamos que pidas cita para una evaluación clínica.
La pérdida de memoria y el envejecimiento
¿Es la pérdida de memoria una parte normal del envejecimiento?
Que te cueste un poco procesar la información y que se te olviden cosas de vez en cuando puede ser algo normal al envejecer. Sin embargo, una pérdida de memoria importante que te impida llevar tu vida cotidiana, tu independencia o tu seguridad no lo es, y deberías acudir al médico para que te lo revise.
¿Cuál es la diferencia entre los olvidos normales propios de la edad y los problemas de memoria más graves?
Olvidarse de vez en cuando de nombres o citas y recordarlos más tarde es algo normal que viene con la edad. Los problemas graves de memoria se caracterizan por una dificultad persistente para aprender cosas nuevas, perderse en lugares que conoces bien, repetir preguntas con frecuencia o tener dificultades para hacer las tareas del día a día por tu cuenta.
¿La pérdida de memoria a corto plazo es un síntoma de demencia?
La pérdida de memoria a corto plazo puede ser un síntoma temprano de demencia, pero no es una prueba definitiva. Hay muchas afecciones que se pueden tratar, como las interacciones entre medicamentos, el estrés grave, la apnea del sueño, la depresión y las carencias vitamínicas, que también pueden afectar a la memoria a corto plazo.
¿Todo el mundo sufre pérdida de memoria al hacerse mayor?
No todo el mundo sufre pérdida de memoria al envejecer. Aunque es habitual que las personas mayores experimenten pequeños cambios en la velocidad de procesamiento o en la capacidad para recordar palabras, muchas conservan una función cognitiva y una memoria ágiles hasta una edad muy avanzada.
¿Cuándo deberías acudir al médico si notas cambios en la memoria?
Deberías consultar a un profesional sanitario siempre que notes cambios en la memoria que sean nuevos, que empeoren, que te provoquen ansiedad, que te impidan realizar tus actividades diarias o que los noten tus seres queridos. Acude al médico de inmediato si sufres pérdida de memoria o confusión de forma repentina.
Causas comunes de la pérdida de memoria
¿Qué provoca la pérdida de memoria a corto plazo?
La pérdida de memoria a corto plazo puede deberse al estrés agudo, la falta de sueño, un traumatismo craneal, el consumo de alcohol o drogas, las carencias nutricionales, los trastornos tiroideos, la depresión, los efectos secundarios de los medicamentos o las enfermedades neurodegenerativas en fase inicial.
¿Qué provoca la pérdida de memoria a largo plazo?
La pérdida de memoria a largo plazo suele estar causada por enfermedades progresivas que afectan a regiones cerebrales más profundas, como la enfermedad de Alzheimer, la demencia vascular, los traumatismos cerebrales graves, los accidentes cerebrovasculares, el abuso crónico de sustancias o las lesiones neurológicas graves.
¿Puede la depresión provocar pérdida de memoria?
La depresión puede afectar de forma significativa a la concentración, la atención y la función ejecutiva, lo que da lugar a un cuadro que a veces se denomina «pseudodemencia». Tratar la depresión subyacente suele traer mejoras notables en la claridad cognitiva.
¿Puede la ansiedad provocar pérdida de memoria?
Sí. Los niveles altos de ansiedad hacen que el cerebro se centre en las amenazas percibidas, lo que afecta a la concentración, a la capacidad de la memoria de trabajo y a la capacidad de procesar correctamente la información nueva.
¿Puede el estrés provocar pérdida de memoria?
El estrés crónico aumenta los niveles de cortisol, lo que puede afectar temporalmente al funcionamiento del hipocampo, la región del cerebro fundamental para crear, almacenar y recuperar recuerdos.
¿La falta de sueño provoca pérdida de memoria?
Sí. Dormir es fundamental para la consolidación de la memoria, que es el proceso de convertir las experiencias a corto plazo en recuerdos a largo plazo. La falta crónica de sueño afecta a la atención, la claridad mental y la formación de la memoria.
¿La apnea del sueño provoca pérdida de memoria?
Sí. La apnea del sueño provoca interrupciones repetidas en la respiración, lo que reduce el aporte de oxígeno al cerebro y altera los ciclos de sueño profundo necesarios para la función cognitiva y la retención de la memoria.
¿Puede la diabetes provocar pérdida de memoria?
Sí. Los niveles altos o bajos de azúcar en sangre que no se controlan pueden dañar los vasos sanguíneos del cerebro. Con el tiempo, esto afecta a la función cognitiva, a la velocidad de procesamiento y a la capacidad de recordar cosas.
¿Puede la deshidratación provocar pérdida de memoria?
Sí. La deshidratación reduce el volumen sanguíneo y altera los niveles de electrolitos, lo que puede provocar la aparición rápida de confusión mental, desorientación aguda, falta de concentración y problemas de memoria a corto plazo, sobre todo en las personas mayores.
¿Pueden las carencias vitamínicas provocar pérdida de memoria?
Sí. Las carencias de nutrientes esenciales, sobre todo de vitamina B12 y tiamina (B1), pueden afectar a la función nerviosa y a la química cerebral, lo que provoca problemas de memoria que, a menudo, se pueden revertir con un tratamiento adecuado.
¿Puede la falta de vitamina D provocar pérdida de memoria?
Sí. La vitamina D tiene un efecto neuroprotector en el cerebro. Se ha relacionado que unos niveles bajos pueden provocar deterioro cognitivo, confusión mental y un peor rendimiento de la memoria.
¿Puede un trauma provocar pérdida de memoria?
Sí. Tanto el trauma psicológico (trastorno por estrés postraumático, TEPT) como el trauma cerebral físico pueden provocar alteraciones de la memoria, que van desde el bloqueo de los acontecimientos traumáticos hasta daños estructurales que afectan a la recuperación de los recuerdos.
¿Puede una conmoción cerebral provocar pérdida de memoria?
Sí. Una conmoción cerebral o una lesión cerebral traumática puede alterar las conexiones neuronales, lo que provoca pérdida de memoria a corto plazo, ya sea temporal o persistente, confusión y dificultad para concentrarse.
¿Pueden las convulsiones provocar pérdida de memoria?
Las crisis epilépticas pueden interrumpir la actividad eléctrica normal del cerebro. Los estados posteriores a una crisis suelen incluir confusión temporal, y las crisis recurrentes en estructuras relacionadas con la memoria, como el lóbulo temporal, pueden afectar a la retención a largo plazo.
¿Pueden las migrañas provocar pérdida de memoria?
Sí. Las migrañas, sobre todo durante la fase posdrómica o de «resaca de la migraña», pueden afectar temporalmente a la concentración, el lenguaje, la velocidad de procesamiento y la memoria a corto plazo.
¿Puede la anestesia provocar pérdida de memoria?
Algunas personas, sobre todo los mayores, sí que sufren disfunción cognitiva postoperatoria (POCD) o confusión temporal y lapsos de memoria tras una cirugía mayor con anestesia general.
¿Hay otras enfermedades que puedan provocar pérdida de memoria?
Sí. Infecciones como las de las vías urinarias en personas mayores, las enfermedades renales o hepáticas, las enfermedades autoinmunes, las enfermedades de transmisión sexual, los accidentes cerebrovasculares, los tumores cerebrales y los desequilibrios tiroideos pueden provocar cambios cognitivos y problemas de memoria.
Los medicamentos y la pérdida de memoria
¿Qué medicamentos pueden provocar pérdida de memoria?
Los medicamentos con propiedades anticolinérgicas, los sedantes, los tranquilizantes, los somníferos, los antihistamínicos, los relajantes musculares y ciertos medicamentos para la tensión arterial o el dolor pueden afectar a la atención y a la memoria a corto plazo.
¿Pueden las estatinas provocar pérdida de memoria?
Algunos pacientes dicen tener efectos secundarios cognitivos leves y temporales o lapsos de memoria mientras toman estatinas, aunque los estudios a gran escala muestran que, en general, las estatinas favorecen la salud vascular cerebral a largo plazo.
¿Pueden los medicamentos para el corazón provocar pérdida de memoria?
Algunos medicamentos para el corazón, sobre todo los betabloqueantes o los fármacos para la tensión arterial de acción central, pueden provocar en ocasiones fatiga, confusión mental o lentitud en la memoria en personas sensibles.
¿Pueden los medicamentos para la ansiedad o la depresión afectar a la memoria?
Sí. Las benzodiazepinas que se usan para tratar la ansiedad pueden provocar problemas de memoria temporales o somnolencia. Algunos antidepresivos más antiguos también pueden afectar a la memoria, mientras que los más nuevos suelen mejorar las funciones cognitivas a medida que mejora el estado de ánimo.
¿Puede el Benadryl provocar pérdida de memoria?
Sí. El Benadryl (difenhidramina) tiene fuertes propiedades anticolinérgicas que bloquean la acetilcolina, un neurotransmisor esencial para el aprendizaje y la formación de la memoria.
¿Puede el Xanax provocar pérdida de memoria?
Sí. El Xanax (alprazolam) es una benzodiazepina que ralentiza la actividad cerebral, lo que puede afectar a la formación de recuerdos a corto plazo y provocar somnolencia u olvidos.
¿Puede la metformina provocar pérdida de memoria?
La metformina en sí misma no provoca directamente pérdida de memoria, pero su uso a largo plazo puede reducir la absorción de vitamina B12, lo que podría dar lugar a problemas de memoria si no se controlan los niveles de B12.
¿Puede la atorvastatina provocar pérdida de memoria?
La atorvastatina (Lipitor) puede provocar, en ocasiones, una confusión mental pasajera en algunas personas. Los síntomas suelen ser leves y reversibles si se ajusta la dosis del medicamento bajo supervisión médica.
¿Puede la melatonina provocar pérdida de memoria?
La melatonina no provoca pérdida de memoria. Sin embargo, tomar dosis altas puede provocar una sensación de aturdimiento durante el día o sueños muy vívidos, lo que podría afectar temporalmente al estado de alerta mental por las mañanas.
¿Pueden otros medicamentos afectar a la memoria?
Sí. Los somníferos de venta libre, los analgésicos con receta, los medicamentos para el control de la vejiga y los anticonvulsivos pueden provocar lentitud cognitiva o alteraciones de la memoria. Revisa siempre tu lista completa de medicamentos con un médico o un farmacéutico.
Pérdida de memoria, demencia y otras afecciones
¿La pérdida de memoria es siempre un signo de demencia?
No. La pérdida de memoria puede deberse a muchos problemas tratables o temporales, como la falta de sueño, el estrés grave, la depresión, las reacciones a los medicamentos, los trastornos tiroideos y las carencias vitamínicas.
¿Cuál es la diferencia entre la pérdida de memoria y la demencia?
La pérdida de memoria es un síntoma que se caracteriza por el olvido. La demencia es un término médico genérico que engloba un deterioro general de las capacidades mentales —como la memoria, el razonamiento, el lenguaje y el juicio— lo suficientemente grave como para afectar a la vida cotidiana.
¿Puede la pérdida de memoria ser un síntoma temprano de la enfermedad de Alzheimer?
Sí. La dificultad constante para recordar cosas que acabas de aprender, repetir las mismas preguntas o perder objetos suelen ser algunos de los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer.
¿Qué tipos de memoria suelen verse afectados por la demencia?
En la mayoría de las formas más comunes de demencia, como el Alzheimer, lo primero que suele verse afectado es la memoria episódica de los acontecimientos recientes, mientras que la memoria procedimental (habilidades y rutinas) y los recuerdos a largo plazo más antiguos suelen permanecer intactos hasta fases más avanzadas.
¿Se pueden tener problemas de memoria sin tener demencia?
Sí. Hay millones de personas que tienen problemas de memoria debido a un deterioro cognitivo leve (DCL), estrés crónico, trastornos del sueño, efectos secundarios de medicamentos o depresión, sin que por ello cumplan los criterios de demencia.
¿Cuándo debería un profesional sanitario evaluar la pérdida de memoria?
Se recomienda hacerte una evaluación si los cambios en la memoria son persistentes, empeoran, te causan malestar, te impiden realizar tus actividades diarias o suponen un riesgo para tu seguridad. Puedes empezar por acudir a tu médico de cabecera o plantearte visitar a un neurólogo para que te haga pruebas especializadas sobre la salud cerebral.
Vivir con pérdida de memoria
¿Qué ayuda a combatir la pérdida de memoria?
Tratar las causas médicas subyacentes, como los problemas de sueño o de tiroides, mantener la actividad física, llevar una dieta equilibrada, seguir una rutina estructurada, usar herramientas para la memoria como un calendario o una lista de tareas, y mantener una vida social activa pueden ayudar a controlar los síntomas relacionados con la memoria.
¿Cómo puedes mejorar o potenciar tu memoria?
Puedes cuidar tu función cognitiva durmiendo entre 7 y 9 horas de sueño de calidad, haciendo ejercicio cardiovascular con regularidad, siguiendo una dieta saludable para el cerebro, manteniendo la mente activa y controlando los factores de riesgo cardiovascular, como la presión arterial.
¿Qué puedes hacer para apoyar a alguien que sufre pérdida de memoria?
Ofréceles paciencia y ánimos, crea un entorno predecible, divide las tareas diarias en pasos más pequeños, mantén rutinas claras, evita discutir por detalles que se les hayan olvidado y asegúrate de que su espacio vital sea seguro.
¿Cómo te comunicas con alguien que sufre pérdida de memoria?
Habla con claridad y tranquilidad, usando frases sencillas; mantén el contacto visual; dales tiempo para responder sin interrumpir; limita el ruido de fondo; y céntrate en crear una conexión cordial en lugar de corregir pequeños errores en los datos.
¿Cómo se habla con alguien que tiene pérdida de memoria a corto plazo?
Intenta que tus frases sean concisas, céntrate en un tema cada vez, usa señales visuales discretas o recordatorios por escrito, y responde a las preguntas repetidas con paciencia, en lugar de decirles que ya te lo han preguntado antes.
¿Qué estrategias cotidianas hay para lidiar con los problemas de memoria?
Usa un calendario de pared central, pon alarmas en el móvil para los medicamentos, deja cada día los objetos imprescindibles, como las llaves, la cartera o las gafas, siempre en el mismo sitio, anota listas de tareas diarias paso a paso y establece rutinas fijas.
¿Qué le puedes regalar a alguien que tiene pérdida de memoria?
Piensa en herramientas útiles que te ayuden, como relojes digitales sencillos que muestren claramente el día, la fecha y la hora; pastilleros con alarma; dispositivos para apagar automáticamente los fogones; etiquetas localizadoras para llaves o carteras; o álbumes de fotos sencillos con los nombres etiquetados.
¿Qué tareas no debería hacer por sí mismo alguien que sufre pérdida de memoria?
Si los síntomas de pérdida de memoria son graves, otra persona debería encargarse de las tareas de alto riesgo, como pagar las facturas, gestionar las finanzas y firmar documentos legales. Además, alguien con problemas de memoria graves podría necesitar ayuda para tomar la medicación, cocinar o conducir y viajar.
Preguntas sobre la pérdida de memoria
¿Se puede prevenir la pérdida de memoria?
Aunque las enfermedades neurodegenerativas no se pueden prevenir por completo, llevar unos hábitos de vida saludables —como hacer ejercicio, comer bien, protegerte la cabeza de posibles lesiones, controlar la tensión arterial y mantener una vida social activa— puede reducir el riesgo general y favorecer la resiliencia cerebral.
¿Se puede revertir la pérdida de memoria?
Que la pérdida de memoria se pueda revertir depende de la causa. Los problemas de memoria provocados por los efectos secundarios de los medicamentos, la falta de vitamina B12, los problemas de tiroides, la depresión o la apnea del sueño suelen mejorar o desaparecer cuando se trata la afección subyacente.
¿Puede mejorar la memoria después de una enfermedad, el estrés o la falta de sueño?
Sí. La función cognitiva y la capacidad de recordar suelen mejorar bastante una vez que se supera una enfermedad aguda, bajan los niveles de estrés o se recuperan los hábitos de sueño saludables.
¿El ejercicio ayuda a la memoria?
Sí. El ejercicio aeróbico regular aumenta el flujo sanguíneo al cerebro, favorece la liberación de factores de crecimiento como el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), favorece la neuroplasticidad y se ha demostrado que beneficia a las áreas del cerebro relacionadas con la memoria, como el hipocampo.
¿Influye la alimentación en la memoria?
Sí. Las dietas ricas en nutrientes, con un alto contenido en antioxidantes, grasas saludables y alimentos integrales, como la dieta mediterránea, favorecen la salud vascular y reducen la inflamación, lo que protege la función cognitiva a largo plazo.
¿El sueño afecta a la memoria?
Sí. Dormir es fundamental para eliminar los residuos metabólicos del cerebro y consolidar la información nueva que has aprendido a lo largo del día en la memoria a largo plazo.
¿Qué hábitos de vida favorecen una memoria sana?
Entre los hábitos clave se incluyen la actividad física regular, entre 7 y 9 horas de sueño reparador, una dieta equilibrada, una vida social activa, el aprendizaje continuo, el control del estrés, evitar el tabaco y limitar el consumo de alcohol.
¿Dónde puedo informarme mejor sobre la pérdida de memoria?
Puedes consultar artículos educativos exhaustivos, guías y información médica en la biblioteca de recursos de la American Memory Loss Foundation, o hablar con tu profesional sanitario para recibir atención personalizada.
Una nota importante sobre la pérdida de memoria
Los cambios en la memoria pueden tener muchas causas diferentes, y la experiencia de la pérdida de memoria puede variar mucho de una persona a otra. La información de esta página web tiene fines educativos y no sustituye el asesoramiento médico personalizado, el diagnóstico ni el tratamiento.
Si tú o alguien que conoces está experimentando cambios en la memoria que sean nuevos, que estén empeorando o que te preocupen, plantéate hablar con un profesional sanitario cualificado.

