Cuando la mayoría pensamos en la «memoria», solemos pensar en cómo recordamos nombres, cumpleaños, números de teléfono o dónde hemos dejado las llaves. Pero hay otro tipo de memoria que funciona en segundo plano cada día. Te ayuda a atarte los cordones, conducir un coche, montar en bici y escribir sin tener que pensar en cada paso.
A este tipo de memoria se le llama memoria procedimental.
Puede que no conozcas el término, pero recurres a la memoria procedimental cientos de veces al día. De hecho, muchas de las actividades que hacen posible la vida cotidiana resultarían agotadoras sin ella.
Entender la memoria procedimental ayuda a la gente a comprender mejor cómo funciona la memoria en general, lo cual puede resultar especialmente útil cuando notan cambios en la memoria, ya sea en ellos mismos o en alguien a quien quieren.
¿Qué es la memoria procedimental?
La memoria procedimental también se conoce como la memoria «práctica» de tu cerebro.
Almacena información sobre habilidades, hábitos y acciones que se realizan con tanta frecuencia que se han convertido en automáticas. En lugar de pensar conscientemente en cada paso, tu cerebro se encarga del proceso en segundo plano. Un ejemplo sencillo: piensa en montar en bici.
Cuando empezaste a aprender, seguro que tenías que concentrarte mucho en mantener el equilibrio, girar el manillar, pedalear y frenar. Pero una vez que dominas esas habilidades, ya no tienes que pensar en ninguno de esos detalles. Simplemente te subes a la bici y te pones a pedalear, aunque hayan pasado años desde la última vez que lo hiciste.
Así es como funciona la memoria procedimental.
Otros ejemplos de memoria procedimental en la vida cotidiana
Caminar
Caminar puede parecer sencillo, pero implica una serie compleja de movimientos coordinados.
La mayoría de nosotros no nos paramos a pensar en cómo ponemos un pie delante del otro, cómo mantenemos el equilibrio o cómo sorteamos los obstáculos. La memoria procedimental hace que estas acciones se realicen de forma automática.
Cómo atarse los cordones de los zapatos
Pocos adultos se paran a pensar realmente en los pasos que hay que seguir para atarse los cordones de los zapatos.
Lo que antes, de niño, te exigía mucha atención, ahora se convierte en algo habitual.
Conducir un coche
Al principio, conducir te puede resultar abrumador.
Los conductores noveles deben prestar atención a los retrovisores, los pedales, el volante, la velocidad y las señales de tráfico. Con la experiencia, muchas de estas acciones se vuelven automáticas.
Los conductores con experiencia suelen llegar a su destino sin recordar todos los detalles del trayecto, porque la memoria procedimental se ha hecho cargo de gran parte de las tareas rutinarias.
Cómo usar los palillos
Para alguien que está aprendiendo a usar los palillos, cada movimiento puede requerir atención y concentración.
Sin embargo, después de practicar lo suficiente, la habilidad se convierte en algo natural.
Tocar un instrumento musical
Los músicos dependen en gran medida de la memoria procedimental.
Un pianista o un violinista puede interpretar piezas complejas que implican miles de movimientos individuales sin planificar cada uno de ellos de forma consciente.
Baile
Los bailarines pasan un montón de horas ensayando las coreografías hasta que los movimientos se vuelven automáticos.
La memoria procedimental les permite centrarse en la expresión y la interpretación, en lugar de tener que recordar cada paso.
Practicar deporte
Los deportistas recurren a la memoria procedimental cada vez que salen al campo, a la pista o a la pista de atletismo.
Algunos ejemplos son:
- Lanzar una pelota de baloncesto
- Hacer un swing con el palo de golf
- Lanzar una pelota de béisbol
- Servir una pelota de tenis
- Dar una patada a un balón de fútbol
Jugar a videojuegos
Los jugadores con experiencia pueden reaccionar al instante ante lo que ven en la pantalla.
Las combinaciones de botones y los movimientos necesarios se convierten en habilidades que se aprenden a fondo y que se almacenan en la memoria procedimental.
Lectura
A mucha gente le sorprende saber que leer implica la memoria procedimental.
Reconocer letras y palabras, y procesar el lenguaje, se convierte en algo automático tras años de práctica.
Hablando
Hablar es otra actividad en la que casi nunca pensamos.
Los músculos implicados realizan movimientos muy coordinados que se rigen en gran medida por la memoria procedimental.
Subir escaleras
La mayoría de la gente sube las escaleras sin planificar conscientemente cada movimiento.
Esa habilidad se ha convertido en algo automático tras años de repetición.
¿En qué se diferencia la memoria procedimental?
La memoria procedimental tiene varias características que la hacen única. Su rasgo más importante es que funciona sin que nos demos cuenta. Algunos la llaman memoria subconsciente o implícita.
Dura mucho tiempo
Los recuerdos procedimentales son increíblemente duraderos.
La gente puede conservar ciertas habilidades durante décadas, aunque lleve años sin practicarlas. Esta capacidad de perdurabilidad es la razón por la que la memoria procedimental fascina a los investigadores. Y es bueno saber que la memoria procedimental suele ser la última en verse afectada por una enfermedad cognitiva, como el Alzheimer u otras demencias.
A veces cuesta explicarlo
¿Alguna vez has intentado explicar cómo se monta en bici? A muchos les cuesta describir cada detalle, aunque sepan hacerlo. Esto se debe a que la memoria procedimental se basa en las acciones.
Tu cuerpo suele «saber» qué hacer, incluso cuando te cuesta encontrar las palabras adecuadas, porque la memoria procedimental se desarrolla a través de la repetición.
Cuanto más se repite una habilidad, más se consolidan las conexiones neuronales. Con el tiempo, las acciones que antes exigían concentración empiezan a parecerte algo natural.
¿La memoria procedimental es lo mismo que recordar datos?
En pocas palabras, no.
La memoria procedimental es diferente de los tipos de memoria que usamos para recordar conscientemente hechos, acontecimientos u otra información.
Por ejemplo:
- Recordar datos concretos, como que hay 50 estados en EE. UU. o que el Día de Acción de Gracias siempre cae en jueves, implica un sistema de memoria llamado «memoria semántica».
- Recordar detalles de tu propia vida, como el día en que nació tu hijo o el día en que te casaste, implica un sistema de memoria llamado memoria episódica (o autobiográfica).
- Recordar de forma inconsciente cómo montar en bici tiene que ver con la memoria procedimental.
La memoria procedimental se centra en cómo hacer las cosas, mientras que otras formas de memoria se centran en lo que sabes o en lo que recuerdas que ha pasado.
Curiosamente, nuestros recuerdos suelen ser una mezcla de todos estos tipos de recuerdos. Nuestro cerebro los combina para formar un recuerdo coherente.
Por qué es importante entender la memoria procedimental
Mucha gente da por hecho que todas las memorias funcionan igual. En realidad, el cerebro tiene varios sistemas de memoria distintos que se encargan de diferentes tipos de información.
Entender la memoria procedimental puede ayudar a la gente a darse cuenta de lo compleja que es realmente la memoria.
Muchas familias nos dicen que conocer los diferentes tipos de memoria les ayuda a entender mejor ciertas experiencias y hace que las conversaciones resulten menos abrumadoras.
Si te preocupan los cambios en la memoria, ya sean tuyos o de alguien a quien quieres, informarte sobre la memoria suele ser un primer paso útil. Aunque la información que hay en Internet puede darte una visión general útil, no puede sustituir a una evaluación profesional cuando los síntomas te preocupan.
Próximos pasos
La memoria procedimental es la parte de la memoria que nos ayuda a realizar las tareas cotidianas sin tener que esforzarnos conscientemente. Nos ayuda a caminar, conducir, escribir a máquina, lavarnos los dientes, practicar deporte y llevar a cabo un sinfín de actividades que, de otro modo, requerirían una atención constante.
Desde atarse los cordones de los zapatos hasta tocar el piano, la memoria procedimental ayuda a convertir las acciones repetidas en hábitos automáticos.
La mayoría de nosotros casi nunca nos damos cuenta de que está ahí, pero nos ayuda discretamente en gran parte de nuestra vida cotidiana. Entender cómo funciona la memoria procedimental puede darnos una valiosa perspectiva sobre las formas tan increíbles en que nuestro cerebro aprende, se adapta y recuerda.

