Cómo ayudar a un padre con problemas de memoria

Ed Chambliss

Seis cosas que puedes hacer ahora mismo para ayudar a un padre con problemas de memoria.

Cuidar de nuestros padres parece… antinatural.

Nos hemos pasado toda la vida considerándoles nuestros protectores, y no al revés. Pero a medida que nosotros (y ellos) nos hacemos mayores, a menudo nos damos cuenta de que hay que invertir los papeles y nos toca a nosotros ayudarles, nos guste (o a ellos) o no.

Algunas cosas son fáciles, como sugerir a un padre que no suba más por escaleras altas o que colabore en las comidas familiares. Pero otras soluciones no son tan obvias.

Por ejemplo, si uno de tus padres empieza a mostrar problemas de memoria, ¿qué haces? La mayoría de nosotros no tenemos ni idea, porque nunca antes hemos tenido que lidiar con problemas de memoria.

¿Es sólo el envejecimiento “normal”? Si es así, no queremos exagerar. No queremos tener conversaciones incómodas con nuestros padres. Y no queremos gastar tiempo, dinero y energía emocional en llevarlos al médico sólo para que nos digan: “no es nada”.

Pero, ¿y si es “algo”?

Dios sabe que hay muchas “cosas” horribles que podrían ser. Una rápida búsqueda en Google ofrece una larga lista de enfermedades que alteran la vida y que podrían ser la causa de sus problemas de memoria.

O no.

Simplemente no lo sabemos.

Y es esta incertidumbre lo que resulta tan frustrante.

Entonces, ¿qué hacemos? Intentamos educarnos.

Por desgracia, nuestro maestro preferido es Internet, que se centra en gran medida en todas esas horribles enfermedades, en sus causas y en cómo ayudar a alguien a quien ya le han diagnosticado una. Hay sorprendentemente poca información sobre qué hacer cuando aparecen los primeros síntomas, antes de que haya un diagnóstico, y no sabes qué es “eso”.

Así que, para todos los que estén preocupados por la memoria de uno de sus padres, esto es lo que podéis hacer para ayudarle ahora mismo:

  1. Habla con ellos. Pregunta a tus padres si han notado algún problema de memoria. Lo más probable es que sí. Pero, al igual que tú, es posible que no sepan si es normal o no y que duden en mencionarlo. Algunas personas no son conscientes de que tienen fallos de memoria porque no recuerdan que hayan ocurrido. Es un extraño trastorno circular llamado anosognosia, que puede obligarte a confiar más en tus propias impresiones que en las de tus padres.
  2. No les critiques cuando no recuerden algo o lo repitan. Recuerda que sus problemas de memoria están probablemente fuera de su control. No olvidan las cosas a propósito, así que no están haciendo nada malo. Criticarles puede crear tensiones entre ellos y tú en un momento en que ambos necesitáis sinceraros.
  3. Infórmate sobre cómo funciona la memoria humana. Demasiados de nosotros creemos que nuestra memoria debería ser perfecta y que, cuando perdemos las llaves o no se nos ocurre la palabra correcta, es señal de algo grave. En realidad, nuestros recuerdos no están diseñados para ser perfectos. Olvidar cosas sin importancia es normal y nos permite recordar rápidamente la información importante cuando la necesitamos. Comprender esto facilita la detección de los olvidos anormales. Para una explicación sencilla de la memoria, lee esta sección de nuestro sitio web: https://memorylossfoundation.org/how-memory-works/
  4. Toma notas sobre los problemas de memoria de tu progenitor. Los problemas de memoria se presentan de muchas formas distintas, y cada una de ellas está relacionada con una parte distinta del cerebro y con trastornos diferentes. Por eso, saber exactamente qué tipos de problemas de memoria tienen puede ayudar mucho al médico a averiguar qué está pasando. Para documentar fácilmente los síntomas, así como otra información importante, descárgate aquí nuestra hoja de ruta gratuita sobre la pérdida de memoria: https://memorylossfoundation.org/roadmap/
  5. Recuerda que no puedes diagnosticar la enfermedad de tu progenitor. Se necesita un médico capacitado. Por tanto, averigua quién es el médico de cabecera de tu progenitor y concierta una cita con él para ti y tu progenitor. No lo englobes en un reconocimiento médico anual o en una visita por cualquier otro motivo. Que sea una cita exclusivamente para hablar de los problemas de memoria. Tu presencia en esta cita es crucial, porque puede que tu progenitor no sea capaz de recordar sus propios síntomas ni de comunicar eficazmente la información al médico. También podrás compartir tu punto de vista, tomar notas de lo que diga el médico y estar ahí para darle apoyo emocional.
  6. Recuerda que no hace falta un diagnóstico para que empieces a ayudar a tu progenitor con pérdida de memoria. En cuanto empieces a notar problemas de memoria, puedes empezar a ayudar a tu progenitor en tres áreas clave de su vida: finanzas, asistencia sanitaria y seguridad personal. Tu implicación puede ayudar a evitar que sea víctima de una estafa, a garantizar que tome su medicación y siga una dieta saludable para su cerebro, y a que no esté en situación de lesionarse a sí mismo o a otros con objetos y zonas peligrosas de su casa. Para saber más sobre cómo ayudar a alguien con pérdida de memoria, lee la sección Cómo ayudar a alguien con pérdida de memoria de nuestro sitio web.

Pero lo más importante que puedes hacer para ayudar a un padre que experimenta problemas de memoria es simplemente comprometerte. No ignores los síntomas. No des por sentado que desaparecerán por sí solos.

Tus padres estuvieron a tu lado cuando lo necesitaste. Ahora te toca a ti devolverle el favor.

Para más información sobre la pérdida de memoria, ponte en contacto con nosotros.